Bienvenido al Bosque Encantado
¡Hola, pequeño explorador!
¿Ves ese árbol enorme que se alza justo delante de ti, con el tronco más grueso que hayas visto jamás y las ramas tan altas que parecen querer tocar las nubes? Fíjate bien, porque no es un árbol cualquiera. Mira con atención su corteza rugosa, llena de líneas y curvas que dibujan formas caprichosas, casi como si un artista muy antiguo hubiera tallado ahí un secreto. Y justo en el centro, ¿lo distingues? Hay una puerta. Sí, una puerta de madera pulida, con bisagras doradas que brillan aunque no haya sol, y un pomo tallado en forma de hoja de roble.
Esta es la entrada al Bosque Encantado, y hoy, quién lo iba a decir, tú tienes la llave.
No una llave de metal ni de plata, sino algo mucho más poderoso: tu curiosidad. Porque en este bosque solo pueden entrar quienes traen consigo ganas de descubrir, de reír, de aprender y de inventar. Y por la forma en la que sostienes este libro entre las manos, con los ojos bien abiertos y una sonrisa asomando en la comisura de los labios, se nota que tú tienes de sobra.
El árbol de la puerta —los habitantes del bosque lo llaman cariñosamente el Viejo Guardián— lleva cientos de años vigilando esta entrada. Cuenta la…
