Líneas en la Arena
El fuego crepitaba en el centro del círculo, lanzando chispas anaranjadas hacia un cielo cuajado de estrellas, y JJ Maybank estaba encima de la hielera como si fuera un trono, con una lata de cerveza robada en cada mano y una sonrisa que prometía problemas.
—A ver, a ver, silencio para el maestro de ceremonias —gritó, alzando los brazos, y el grupo de Pogues reunido alrededor de las llamas soltó una carcajada colectiva—. Esta noche, damas y caballeros, celebramos la victoria más gloriosa de la temporada: la Chateau Cameron ya no le pertenece a los Cameron.
Un coro de aullidos y silbidos respondió desde la arena. Pope Heyward, sentado sobre un tronco caído con los brazos cruzados, negaba con la cabeza, aunque una sonrisa se le escapaba por las comisuras de los labios.
—Técnicamente sigue siendo de ellos, JJ. Solo la tomamos prestada.
—Prestada, robada, rescatada del abandono —JJ se encogió de hombros y saltó de la hielera con una agilidad felina, aterrizando junto a la fogata—. Los detalles son para los abogados, Pope. Nosotros solo disfrutamos de la brisa marina en una embarcación que, dicho sea de paso, conducía mejor que cualquier cosa que esos Kooks hayan tocado en su vida.…


